Neuralgía cervicobraquial. Tratamiento Osteopático

La neuralgia cervicobraquial es el cuadro clínico caracterizado por dolor, que se extiende desde la región cervical a lo largo de la extremidad superior, con las características del dolor radicular.

Está generado por una compresión de la raíz nerviosa a nivel de la columna cervical. El origen de la compresión puede ser de naturaleza infecciosa, tumoral, traumática, tensional o artrósica.

En la práctica, el grupo más numeroso se produce por un conflicto de espacio en el agujero de conjunción por proliferaciones osteofíticas o desplazamiento discal, que en último término son consecuencia de la degeneración del disco. Probablemente el responsable de la neuralgia cervicobraquial de las personas jóvenes, sea la hernia discal.

La degeneración del disco, que normalmente se acompaña de osteofitos y de una prominencia del material discal que, al ocupar espacio en el agujero de conjunción, puede comprimir la raíz nerviosa.

Hay evidencia de que la protrusión y los osteofitos provocan un edema inflamatorio en el tejido conjuntivo perirradicular. Este edema es reversible con el tratamiento adecuado y, por tanto, también lo es el cuadro que produce.

En la neuralgia cervicobraquial el dolor se localiza en la región cervical, en el hombro, a lo largo de la extremidad superior en forma de banda que se corresponde con alguno de los dermatomas del plexo braquial.

Las parestesias acompañan casi siempre al dolor, se aprecian en la parte distal del dermatoma correspondiente y nos indican el origen neurológico del dolor. Cuando existe afección cervical se puede observar una postura antiálgica con contractura en los músculos laterales del cuello, limitación de la movilidad cervical y se puede reproducir el dolor presionando sobre las apófisis espinosas cervicales o sobre los músculos paravertebrales. El dolor del brazo suele empeorar con los movimientos del cuello y en la cama. Mejora con ciertas posturas concretas que conoce cada paciente.

neuralgia cervicobraquial

Tratamiento

Durante la fase aguda de dolor, el tratamiento ha de centrarse en bajar la inflamación y quitar tensión en los músculos afectados, las movilizaciones están indicadas con sumo cuidado, y las manipulaciones vertebrales solo se realizan en casos muy especificos que tiene que valorar el osteópata. Para ello se pueden utilizar varias técnicas en nuestro entender el drenaje linfático manual es una herramienta muy eficaz para bajar el edema del tejido conjuntivo, el masaje suave relaja la musculatura y las baterías de estiramientos tanto fasciales como musculares ayudan a restablecer el correcto movimiento de los músculos.

Cuando el dolor empieza a ceder, al tratamiento antes mencionado han de incluirse movilizaciones más concretas y normalizaciones osteopáticas, para conseguir liberar el nervio afectado. A demás el paciente debe comenzar a realizar una serie de ejercicios isotónicos e isométricos de la columna cervical, al principio con suavidad y cada vez con mayor intensidad siempre sin dolor.

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